Maíz de 20 toneladas. Agricultor Jesús Lozoya, de Guanajuato, comparte secretos de cómo lograrlo

Producir 20 t por hectárea de maíz en México ya no es una misión imposible, pero es evidente que requiere de una gran dedicación y especialización donde tienen que ver factores como el clima, el manejo del cultivo, la fertilización, los riegos, y el combate de plagas y enfermedades sin dejar de destacar la importancia del potencial productivo del híbrido elegido.

Lo que compartimos a continuación son las experiencias que en conjunto han tenido en los últimos cinco años el agricultor Jesús Lozoya Hidalgo y el ingeniero Francisco Javier Sandoval en cultivos establecidos en el estado de Guanajuato donde el promedio de rendimiento por hectárea no alcanza las 8 t a nivel comercial.

Lozoya y Sandoval estuvieron en Sinaloa a invitación expresa de productores agrícolas y técnicos que conocieron sus experiencias a través de un chat de la página electrónica elcamporadio.com que dirige el señor Adoniván Reyes Figueroa y a la cual se han sumado una gran cantidad de agricultores de diferentes zonas agrícolas del país.

Lo que presentamos a continuación es una síntesis de la plática que ambos personajes ofrecieron a productores agrícolas del norte de Sinaloa en las instalaciones de la Junta Local de Sanidad Vegetal del Valle del Fuerte.

Explican que lo que vinieron a compartir es el resultado del trabajo en equipo como la mejor opción, en lugar del trabajo individual. Lo primero que buscamos es productividad porque al productor no le vamos a entrar por el lado de la ecología.

Lo que más preocupa al productor es la rentabilidad, cuanto invierto y cuánto gano, pero si nos planteamos el asunto de qué le vamos a dejar a nuestros hijos entonces pensaríamos en que tenemos que dejarles un suelo mejor.

El rendimiento medio del maíz en el México es muy por debajo de las 5 toneladas y en El Bajío arribita de 8 toneladas y cuando hablamos de esos rendimientos comparados con los más de 10 que tiene Sinaloa, la primera pregunta que nos hacen es cuál es el clima que tenemos allá.

Cuando atribuimos un buen rendimiento de un cultivo a las condiciones del suelo y el clima, de alguna manera demeritamos el trabajo del productor, porque en realidad gran parte del resultado a cosecha depende de lo que hace el agricultor.

¿Cómo llegar a un buen rendimiento?.

Nosotros hemos documentado por lo menos 30 factores entre los cuales podemos destacar el análisis del suelo, una fertilización balanceada, uso de biofertilizantes, mejoradores de suelo, topografía, densidad de siembra, arreglo topológico de las plantas, distancia entre surcos, etc. En cuanto a los fertilizantes no se trata de tirarle nada más a ver que le saco, pero eso sí, amoníaco anhidro no lo aplicamos ni regalado. En cuanto a densidad de siembra empezamos con 110,000 plantas y ahorita el promedio de 85,000 por hectárea, pero esas 20,000 semillas menos representan un costo y un ahorro, mientras que los rendimientos no solamente se sostienen, sino que se incrementan y desde ahí empieza el concepto de sostenibilidad.

Javier Sandoval, explica:

Un problema que yo he visto en muchas regiones productoras de maíz, con respecto al gusano cogollero es que las medidas de control se toman muy tarde y el uso de aspersoras de aguilón con boquillas tradicionales provoca que el 80% del insecticida vaya al suelo y no a la planta, por lo que al gusano cogollero no le va a llegar el insecticida, más que al que está en la tercera hoja.

En temporadas más frías, el ciclo biológico de la plaga puede durar hasta cinco o seis días más de lo normal, pero el comportamiento es fuertemente influenciado por la nutrición que se proporcione al cultivo, de modo que en el uso de los fertilizantes foliares juega un papel muy importante, pero no debemos olvidar que después de una medida de control, a los nueve o 10 días tendremos una reinfestación de gusano cogollero, cuyo control no se debe descuidar.

Quien aspira a un rendimiento superior a 20 tonelada por hectárea debe tener claro que la fertilización no se puede basar solamente en nitrógeno, fósforo y potasio sino que se requieren elementos menores: calcio, azufre, magnesio, boro, zinc, etc.

La clave es una fertilización balanceada y fraccionada.

Los expertos afirman que la efectividad de las micorrizas está estrechamente ligada a la disponibilidad de zinc y ahora sabemos que la formadora de buenos suelos nuevos son las micorrizas, pero si llegamos con el amoníaco y lo inyectamos matamos las micorrizas y lo mismo ocurre si llegamos con un barbecho y volteamos el suelo y las exponemos a los rayos ultravioleta, también acabamos con ellas, por eso el productor tiene que aprender a manejar estos valiosos aliados de la productividad de los suelos, porque las micorrizas al inocular por lo menos 3 años consecutivos, además de que es un tratamiento extremadamente barato, mejora sustancialmente la calidad de los suelos agrícolas.

Hace tiempo el INIFAP aseguraba que ningún mejorador del suelo mejora el pH del suelo, pero ahora hemos comprobado que si yo utilizo un mejorador sí me baja el pH, por lo menos en el momento.

Hablando de las plantas de maíz tenemos un círculo virtuoso en el que a medida que las plantas se ponen más vigorosas demandan más nutrientes y más nutrientes producen plantas más vigorosas, de modo que el secreto está en el equilibrio de la aplicación de los nutrientes y su correcta dosificación hasta el punto en que la planta los pueda aprovechar y expresarlo en mejor rendimiento, de modo que si inviertes $1,200 más por hectárea pero si incrementas tu rendimiento 4 toneladas de maíz por hectárea, la inversión resulta rentable.

Si analizamos la práctica de un productor de maíz tradicional vemos que él utiliza 300 unidades de nitrógeno por hectárea y quizá unas 60 de fósforo, pero para que una mazorca alcance un tamaño y un peso superior a los 200 g se requiere una excelente nutrición.

La clave es que si tú tienes una planta bien nutrida quiere decir que el nitrógeno que está dentro de la planta está formando proteína, pero en cambio los insectos plaga no consumen proteína sino que consumen aminoácidos y ellos los convierte en proteína después que se lo han comido. Por eso es que los aztecas se comían mucho los grillos y chapulines o los gusanos porque están llenos de proteína.

Por ejemplo, el vaiquillo es un excelente abono verde que ayuda no solamente a mejorar la fertilidad natural del terreno sino que mejora su estructura. Normalmente se siembran de 5 a 6 kg de semilla por hectárea y con la humedad de las lluvias después de la cosecha, la planta va a empezar a crecer, cuando empieza la floración hay que meter la desvaradora para incorporarla y con ello se incorpora también el nitrógeno presente en la planta, cuyas raíces al penetrar a lo profundo del suelo para aflojarlo, darle porosidad y hacerlo más manejable, conservará mejor la humedad y nutrientes.

El productor Jesús Lozoya Hidalgo, al hacer una cronología de su proceso de producción asegura que empieza por una fertilización rica y balanceada.

Mi fertilización yo la hago con una mezcla de 200 kilos de 18-46, más 100 kilos de cloruro de potasio, 100 kilos de Solub 45 que es un nitrógeno de lenta liberación, 100 kilos de sulfato de amonio, 25 kilos de ácidos húmicos y fúlvicos, 25 kilos de sulfato de zinc, 25 kilos de sulfato ferroso, 25 kilos de magnesio y 10 kilos de boro.

El segundo paso es el tratamiento la semilla y por supuesto la adecuada colocación de la semilla en el surco para lograr una población total de entre 90 a 100 mil plantas a cosecha por hectárea.
Lo que yo he encontrado es que antes de planear una siembra tengo que saber qué tipo de híbrido es, qué tipo de follaje tiene y como crecen sus hojas.

He visto que el mejor resultado se consigue con plantas mejor distribuidas y más vigorosas, mismas que bien alimentadas con fertilizantes resultan en mazorcas de más de 200 gramos y me ha funcionado muy bien hacer hileras dobles de plantas a 40 cm de separación con 23 a 25 cm entre plantas y separación de surcos de 60 cm, es decir en 1 m tenemos dos hileras de plantas bien distribuidas que nos dan entre 10 y 11 plantas por metro cuadrado, con una excelente distribución que permite una mejor entrada de los rayos solares entre las plantas, ya que el método es el conocido como zigzag o tres bolillos donde las plantas no quedan una frente a la otra entre hileras.

Nosotros allá en el Bajío hacemos tres siembras por ciclo. Maíz para elote, después frijol y después hortalizas.

La población de plantas con una adecuada separación entre ellas y los surcos que permitan una suficiente entrada de luz solar hasta el fondo del surco junto con mejor aireación son determinantes para el crecimiento y desarrollo de la planta y la producción de un tamaño de mazorca que en nuestro caso alcanza un peso de hasta 700 gramos en elote.

La temporada anterior yo coseché 19.2 toneladas por hectárea y las mazorcas eran de 180 a 200 gramos y fue ahí donde yo me dije: si le bajo un poquito la población puedo aumentar 20 gramos las mazorcas y fue así que empecé a modificar hacia abajo las densidades de plantas, pero con una colocación que siempre estén a la misma distancia y que haya una buena entrada de los rayos solares al suelo.

Cuando me propuse la meta de lograr mazorcas de 250 g y fue entonces que empecé buscarle otras alternativas como el uso de las micorrizas. Me decían los ingenieros que consulté: ¿quieres hacer una agricultura más sana?. Y yo contestaba, ni madres lo que quiero es nutrir mejor mis plantas.

Cuando mi maíz llegó a la etapa de elote tuve la curiosidad de pesar varios elotes y me di cuenta que pesaban desde 600 a 700 gramos y entonces empecé a preguntar a otros ingenieros cuánto podría pesar el elote ya en mazorca, es decir cuántos gramos iba perder al secarse, pero nadie me lo supo decir y eso me motivó a seguir investigando por mi cuenta, siempre en base a tamaño y peso de mazorca y buscando con qué fertilización y método de aplicación podría subir el tamaño y peso de mis mazorcas.

Para nosotros al seleccionar la semilla ha sido muy importante elegir preferentemente el grano más grande. Hemos notado que para producción de elote, la semilla conocida como plano medio produce elotes de mejor tamaño. Pero para producción de grano es determinante un buen tamaño de semilla, entre más grande mejor.

Por otro lado, es bastante conocido que en una buena inoculación de la semilla favorece una mayor uniformidad de la germinación y un mayor vigor en el desarrollo inicial de la planta, con un enraizamiento más rápido de modo que mientras la semilla tenga la viabilidad natural que debe tener, es el tratamiento de la semilla lo que va a favorecer el óptimo desarrollo de la planta y por lo que toca al tipo de semilla es de suponerse que las semillas que se forman en la parte superior de la mazorca que son las que secan más rápido con respecto a las de la parte media y la parte baja deben tener un efecto en cuanto a vigor para impulsar a la planta desde sus primeras etapas de desarrollo.

La diferencia de días a germinación entre un tipo de semilla y otro se puede ver en una más rápida germinación entre los planos medios que los bolas.

Una de las cosas que entendí en el tema de la nutrición de las plantas es que mientras más tiempo logres mantener al cultivo vigoroso previo a la madurez con la planta bien nutrida y bien alimentada, le va a permitir una ganancia de rendimiento porque la mazorca se sigue alimentando y aunque poquito pero sigue creciendo y ganando tamaño.

Jesús Lozoya Hidalgo asegura que parte de su éxito es que le gusta hacer las cosas él mismo para ver lo que va pasando en su cultivo y no es afecto a ver lo que hace el vecino “porque eso a mí qué me importa. Lo que yo aspiro es a superar lo que yo mismo voy logrando. Mi sueño es llegar a 25 toneladas”.

Cuando se habla de sistemas de labranza y reducción de costos se piensa en reducir la inversión, pero mi concepto es que el ahorro no debe ir a la bolsa sino metérselo al cultivo en otro concepto que bien puede ser la fertilización foliar o los controles preventivos de plagas y de enfermedades, antes que le ocasionen daño al cultivo.

Afirma que tiene 14 años como productor y empezó cosechando 8 toneladas que es el promedio regional en Guanajuato, pero luego subió a 10, de ahí perfeccionando poblaciones de plantas y dosificando la fertilización subió a 15 y al usar los fertilizantes foliares alcanzó 19.

En un maíz con sistema de goteo su récord personal es de 22 toneladas, pero afirma que incrementar rendimientos no es cuestión de recetas, sino más bien la innovación constante, el estar en contacto diario con sus cultivos y verlos crecer cada día, revisando plantas muestras para medir como van evolucionando al manejo y la aplicación del riego y los fertilizantes.

 

Fuente: http://panorama-agro.com/?p=8602

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